27/05/2024

Para estar saludables es necesario mantener los niveles de glucemia en un rango estrecho ya que si bajan demasiado tendremos hipoglucemia y si se incrementan por encima de los valores normales será la hiperglucemia lo que nos ocasionará perjuicios. En el siguiente artículo: ¿El cerebro controla el metabolismo? podrás conocer un poco más.

Nuestro cerebro, al ser glucodependiente es muy sensible a estos cambios y presenta formas propias de establecer esta regulación tomando el control absoluto, asegurándose de que nada falle.

¿Cómo logra el control total?

El control se logra a través de una estructura cerebral llamada hipotálamo, mide 4 cm cúbicos y pesa solo 6 gramos representando el 0,3% de todo el encéfalo, este mediante sus núcleos laterales, ventromediales y arcuato es capaz de integrar un conjunto de señales para lograr tres respuestas muy relacionadas:

  • Coordinar la ingestión de alimentos mediante las sensaciones de hambre o de saciedad.
  • Regular el gasto energético aumentando o disminuyendo el metabolismo basal.
  • Regular la termogénesis a través del tejido adiposo pardo.

Para lograrlo el hipotálamo recibe:

Señales nerviosas del aparato gastrointestinal que informan de la distensión del mismo.

La distensión a nivel del estómago y el intestino delgado conjuntamente con la llegada de los alimentos, envía señales que se transmiten a través del nervio vago generando cambios a corto plazo fundamentalmente en el apetito.

Señales de hormonas gastrointestinales.

Aquí desempeñan un papel importante las enterohormonas (colecistoquininas, gastrina, grelina, secretina, motilina, péptido tirosina-tirosina, polipéptido pancreático, insulina y glucagón). Estas participan activamente en las funciones secretoras, digestivas y de motilidad de todo el aparato gastrointestinal.

Señales químicas de los nutrientes.

Nutrientes como la glucosa, ácidos grasos y aminoácidos, indican saciedad.

Señales liberadas por el tejido adiposo.

En relación con el cerebro, el tejido adiposo informa constantemente sobre su magnitud o tamaño modulándose así las variantes de hambre o saciedad.

Esto se logra a través de las adepocitocinas. Estas son proteínas producidas por el adipocito con importantes funciones en el metabolismo. Entre ellas la leptina desempeña una labor clave en este proceso.

La Leptina.

Se libera por el adipocito de forma proporcional al aumento del tejido adiposo. Induce sensación de saciedad a nivel hipotalámico. Estimula el metabolismo y la termogénesis para de esta forma incrementar el gasto calórico.

Además de su acción disminuyendo el apetito, la leptina interviene en el metabolismo de la glucosa y los lípidos mediante el sistema nervioso autónomo enlazando al cerebro con otros órganos como hígado y el tejido adiposo.

Señales de la corteza cerebral

Entre ellas la visión, gusto y olfato; las que modifican la conducta alimentaria.

cerebro controla el metabolismo

De esta forma nuestro cerebro, a través del hipotálamo, recibe e integra toda la información que necesita para mantener el equilibrio metabólico. Emite sensaciones de hambre o saciedad según convenga reajustando de manera continua la intensidad de nuestro metabolismo.

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