
La enfermedad renal diabética (ERD) es una de las complicaciones más temidas y, a la vez, más silenciosa de la diabetes. Se calcula que aproximadamente el 40-50% de los pacientes con diabetes tipo 2 desarrollarán algún grado de enfermedad renal crónica a lo largo de su vida.
En India, un metaanálisis reciente encontró una prevalencia global del 44% en pacientes con diabetes tipo 2. Estos datos son alarmantes, especialmente si consideramos que la combinación de diabetes y enfermedad renal aumenta la mortalidad cardiovascular en un 50%.
Sin embargo, hay una buena noticia: detectar la enfermedad renal diabética a tiempo permite frenar su progresión. Para ello, es fundamental conocer sus signos de alerta y, sobre todo, someterse a los cribados anuales recomendados.
En esta entrada, te explicamos de manera clara y sencilla todo lo que necesitas saber sobre los síntomas y las señales de alarma de la enfermedad renal diabética, respaldado por la evidencia científica más reciente.
¿Qué es la enfermedad renal diabética?
La enfermedad renal diabética es el daño progresivo de los riñones causado por la diabetes. También se conoce como nefropatía diabética, aunque el término “enfermedad renal diabética” es más inclusivo y abarca todo el espectro de pacientes que pueden beneficiarse de un enfoque terapéutico integral.
El daño renal en la diabetes afecta principalmente a los glomérulos, que son los diminutos filtros de los riñones. Con el tiempo, el exceso de glucosa en sangre daña estos filtros, haciendo que pierdan su capacidad para retener sustancias importantes, como las proteínas, y para eliminar los desechos de la sangre.
Se considera que una persona tiene enfermedad renal diabética cuando presenta albuminuria (presencia de proteína albúmina en la orina) y/o una tasa de filtración glomerular estimada (eGFR/FGe) reducida durante más de 3 meses.
El gran problema: una enfermedad silenciosa
La principal dificultad de la enfermedad renal diabética es que no presenta síntomas en sus fases iniciales. Esta es la razón por la que las guías de práctica clínica insisten en la importancia del cribado anual.
“La nefropatía diabética es asintomática en las primeras etapas. La microalbuminuria prolongada es el primer signo de alarma”.
Precisamente por esta ausencia de síntomas, la enfermedad renal diabética puede avanzar durante años sin que el paciente lo note. Cuando aparecen los primeros síntomas evidentes, el daño renal suele ser ya signifiativo.
Factores de riesgo de la Enfermedad Renal Diabética.
Existen diversos factores que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedad renal diabética, entre ellos se encuentran el control deficiente de la glucemia, la duración de la diabetes, la presión arterial alta, el tabaquismo, la obesidad, la genética y la presencia de otras enfermedades renales.
Signos y síntomas de la enfermedad renal diabética
Aunque la enfermedad renal diabética sea silenciosa al principio, a medida que progresa, el cuerpo comienza a dar señales. Es importante conocerlas para actuar a tiempo.
1. Microalbuminuria: el primer signo de alarma (invisible a simple vista)
La microalbuminuria es la presencia de pequeñas cantidades de albúmina en la orina, en un rango de 30 a 300 mg/día. Es el marcador más temprano de daño renal en la diabetes y, a menudo, es el primer signo de que los riñones están comenzando a fallar.
La Asociación Americana de Diabetes define la albuminuria moderadamente elevada como un cociente albúmina/creatinina (UACR) ≥30 mg/g.
Dato clave: La microalbuminuria no se detecta con las tiras reactivas de orina convencionales, que solo identifican proteinuria cuando supera los 300 mg/día. Por eso es imprescindible realizarse el análisis de cociente albúmina/creatinina en una muestra de orina.
2. Edemas o hinchazón (síntoma visible)
La hinchazón, conocida médicamente como edema, es uno de los síntomas más característicos de la enfermedad renal diabética en etapas avanzadas. Aparece primero en los pies y tobillos, y puede extenderse a piernas e incluso a todo el cuerpo. Se produce porque los riñones dañados no pueden eliminar correctamente el exceso de líquido y sodio, que se acumula en los tejidos.
3. Fatiga, debilidad y sensación de agotamiento
Sentirse constantemente cansado o sin energía es otro síntoma común de la enfermedad renal diabética avanzada. Esto puede deberse a varias razones:
· Acumulación de toxinas en la sangre (uremia) que el riñón no puede filtrar.
· Anemia, ya que el riñón produce eritropoyetina, una hormona que estimula la producción de glóbulos rojos.
4. Nicturia: levantarse a orinar por la noche
La nicturia, o necesidad de despertarse varias veces durante la noche para orinar, es un síntoma que puede aparecer incluso en etapas iniciales de la enfermedad renal diabética. A diferencia de otros síntomas, este puede ser una de las primeras señales funcionales de que los riñones no están concentrando la orina adecuadamente.
5. Náuseas, vómitos y pérdida de apetito
La acumulación de productos de desecho en la sangre (azotemia) puede provocar síntomas gastrointestinales como náuseas, vómitos y pérdida de apetito (anorexia). Estos síntomas suelen aparecer en fases más avanzadas de la enfermedad renal diabética .
6. Picazón en la piel (prurito)
El prurito o picazón intensa en la piel es otro síntoma que puede aparecer en la enfermedad renal diabética avanzada, relacionado con la acumulación de toxinas que el riñón no puede eliminar.
7. Calambres musculares
Los calambres musculares, especialmente en las piernas, pueden deberse a desequilibrios electrolíticos (como el calcio y el fósforo) que se producen cuando los riñones no funcionan correctamente.
8. Problemas de concentración y somnolencia
En casos de uremia avanzada, los pacientes pueden experimentar dificultades para concentrarse, somnolencia e incluso confusión.
9. Disminución de los niveles de glucosa en sangre (en casos graves)
En situaciones de daño renal muy severo, los niveles de azúcar en sangre pueden descender. Esto se debe a que los riñones ya no pueden eliminar el exceso de insulina ni filtrar los medicamentos que estimulan su producción. Este signo, aunque pueda parecer contradictorio, es un indicador de que la función renal está muy comprometida.

La retinopatía diabética: un signo de alerta “ocular” que advierte de riesgo renal
La retinopatía diabética (daño en los vasos sanguíneos de la retina) es una complicación microvascular que suele ir de la mano con la enfermedad renal diabética, especialmente en la diabetes tipo 1. La presencia de retinopatía en un paciente con diabetes y proteinuria es un fuerte indicador de que la enfermedad renal es de origen diabético.
Por el contrario, la ausencia de retinopatía diabética en un paciente con diabetes tipo 1 y proteinuria debe hacernos sospechar de otra causa de enfermedad renal.
En la diabetes tipo 2, la retinopatía es un marcador menos sensible, por lo que su ausencia no descarta la enfermedad renal diabética.
¿Cuándo sospechar que no es enfermedad renal diabética?
Aunque la mayoría de los casos de enfermedad renal en pacientes con diabetes son atribuibles a la enfermedad renal diabética, existen situaciones que deben alertar al médico sobre la posibilidad de otra enfermedad renal (como una glomerulonefritis). La Guía de Práctica Clínica de la Sociedad Española de Nefrología y otras guías señalan que se debe considerar una biopsia renal ante las siguientes situaciones:
Medidas preventivas que debes tener en cuenta.
La prevención en la enfermedad renal diabética es primordial. Su cumplimiento ayuda a retrasar o prevenir su desarrollo y progresión. Implica una combinación de medidas dirigidas a controlar eficazmente la diabetes y proteger la salud renal. Dentro de estas medidas están:
1. Controla adecuadamente los niveles de glucemia: mantener los niveles de glucosa dentro de los valores objetivo recomendados puede ayudar a reducir el daño renal.
2. Mantén una presión arterial adecuada: mantenerla dentro de los rangos indicados por su médico es fundamental para proteger los riñones.
3. Adopta una alimentación equilibrada: una dieta saludable y equilibrada rica en frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras te ayuda a controlar los niveles de glucemia y a mantener un peso corporal adecuado.
4. Practica ejercicios regularmente: la actividad física regular mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a controlar los niveles de glucemia, además de favorecer la salud cardiovascular.
5. No fumes: el tabaquismo es un factor de riesgo independiente para la enfermedad renal diabética y puede empeorar su progresión. Dejar de fumar es esencial para la prevención de esta enfermedad y para la salud en general.
6. Realiza controles médicos regulares: es importante asistir a consultas médicas periódicas para realizar exámenes de detección temprana y controlar el estado de los riñones. Si se detectan signos de daño renal, se pueden implementar intervenciones oportunas.
Signos de alarma para otras enfermedades renales. Explicación
Aumento rápido de la proteinuria o proteinuria de rango nefrótico (>3 g/día) Sugiere un daño glomerular agudo o de otra etiología.
Proteinuria > 1 g/día en pacientes con diabetes de menos de 5 años de evolución La ERD típica tarda años en desarrollarse, especialmente en DM1.
Deterioro rápido de la función renal (eGFR >5 ml/min/año) Indica una progresión más rápida de lo esperado para la enfermedad renal diabética.
Hematuria (sangre en orina) o cilindros hemáticos Presencia de células sanguíneas en orina sugiere inflamación glomerular.
Ausencia de retinopatía diabética en pacientes con DM1 La enfermedad renal diabética sin retinopatía en DM1 es poco frecuente.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad renal diabética?
El diagnóstico de la enfermedad renal diabética se basa en dos pilares fundamentales, que deben evaluarse al menos una vez al año en todos los pacientes con diabetes:
1. Cociente albúmina/creatinina (UACR) en orina: Se realiza en una muestra de orina, preferiblemente la primera de la mañana. Un valor ≥30 mg/g en dos de tres muestras en un período de 3 a 6 meses confirma la albuminuria.
2. Tasa de filtración glomerular estimada (eGFR/FGe): Se calcula a partir de la creatinina en sangre mediante la ecuación CKD-EPI. Un valor persistentemente inferior a 60 ml/min/1.73 m² indica enfermedad renal crónica.
Conclusión: la prevención y la detección precoz salvan riñones
La enfermedad renal diabética es una complicación grave y frecuente de la diabetes, pero su progresión puede frenarse si se detecta a tiempo. Los síntomas no son fiables en las fases iniciales, por lo que la mejor herramienta para proteger tus riñones es el cribado anual con el cociente albúmina/creatinina en orina y la determinación de la tasa de filtración glomerular.
Si tienes diabetes, no esperes a tener síntomas. Habla con tu médico y asegúrate de realizarte estas pruebas. En muchos casos, con un buen control de la glucemia, la presión arterial y el uso de fármacos nefroprotectores (como los inhibidores SGLT2), es posible detener o ralentizar significativamente el avance de la enfermedad renal diabética.
Bibliografía
1. Guía de Práctica Clínica sobre detección y manejo de la enfermedad renal diabética: documento de consenso de la Sociedad Española de Nefrología. Nefrología. 2024.
2. Diabetic Kidney Disease. MyHealth Alberta. 2025.
3. Asian Pacific Society of Nephrology Clinical Practice Guideline on Diabetic Kidney Disease—2025 Update. Nephrology. 2025.
4. Enfermedad renal diabética. Clínica Universidad de Navarra (CUN).
5. Nefropatía diabética. Manual MSD (versión para profesionales). 2025.
6. Enfermedad renal diabética. BMJ Best Practice. 2025.
7. Chronic Kidney Disease and Risk Management: Standards of Care in Diabetes—2025. American Diabetes Association. 2024.
8. Prevalence of diabetic kidney disease in Indian type 2 diabetes mellitus patients: A meta-analysis. ScienceDirect. 2025.
Descubre más desde Interesantísimooo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.