Sabías que la enfermedad de Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, siendo superada solamente por la enfermedad de Alzheimer en poblaciones de adultos mayores. Pero lo novedoso es que actualmente lleva un ritmo de crecimiento que supera a esta última.
Según las estadísticas, en 2021 había 12 millones de personas con Parkinson en todo el mundo. Se estima que para 2050 esta cifra supere los 25 millones. Su característica fundamental es la pérdida de las neuronas productoras de dopamina, lo que conlleva músculos rígidos y trastornos del equilibrio, entre otros síntomas.
Existen síntomas que pueden alertarnos de la enfermedad de Parkinson, entre ellos tenemos:
Síntomas motores típicos.
Temblor en reposo que puede comenzar en una mano o en un dedo.
Bradicinesia, o lo que es lo mismo, lentitud para realizar los movimientos, sobre todo para iniciarlos y completarlos.
Rigidez muscular que se manifiesta como una resistencia de los músculos a realizar cualquier movimiento y que puede causar dolor o sufrimiento.
Las alteraciones en la postura y la marcha que se caracterizan por pasos más cortos, tendencia a inclinarse hacia adelante y pérdida de la automatización de los movimientos.
Síntomas no motores
Pueden aparecer con años de antelación o acompañar los síntomas motores, estos son:
Disminución del olfato y cambios en la percepción del gusto.
Trastornos del sueño, como somnolencia diurna excesiva.
Disfunción autonómica: estreñimiento, hipotensión ortostática (al pasar de una posición de acostado o sentado a una posición de pie) y problemas de control de la vejiga.
Cambios cognitivos o alteraciones del estado de ánimo dados por depresión, ansiedad, irritabilidad y cambios en la memoria a largo plazo en etapas avanzadas.
Fatiga, letargo y disminución de la energía.
Lenguaje y escritura alterados: voz suave y monótona, letra menor o micrografía.
Estas señales requieren una evaluación médica urgente:
• Inicio abrupto de parálisis facial o un rápido deterioro neurológico.
• Dificultad marcada para caminar o caídas frecuentes sin explicación clara.
• Debilidad o entumecimiento de una parte del cuerpo que no se ajusta a la enfermedad de Parkinson.
• Cambios perceptibles en la visión, percepción espacial o confusión súbita.
• Síntomas que no encajan con la enfermedad de Parkinson o que progresan de forma muy rápida.
Nota importante
Si existen antecedentes familiares de Parkinson o ya se notan síntomas en progreso, lo adecuado es consultarlo temprano con un profesional de salud.
Qué podemos hacer para disminuir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson
Aunque su prevención definitiva no ha sido posible, existen hábitos que se pueden poner en práctica para disminuir el riesgo o retrasar la aparición de esta enfermedad. Aquí te muestro algunos:
Cambios en el estilo de vida
Realiza algún tipo de actividad física de forma regular. Los estudios han demostrado que los ejercicios aeróbicos, de fortalecimiento y los que implican coordinación y equilibrio (Yoga, taichí, baile, ciclismo) reducen sustancialmente el riesgo de esta enfermedad.
Mantener una dieta equilibrada, como la dieta mediterránea u otras que involucren vegetales y frutas, granos enteros, pescado y frutos secos, es muy saludable para la actividad cerebral.
La higiene del sueño y la salud mental son muy importantes. Tanto la cantidad como la calidad del sueño influyen, por lo que es conveniente tratar afecciones como la apnea obstructiva del sueño, el estrés, la ansiedad y la depresión.
Controla los factores ambientales
Evita la exposición innecesaria a sustancias tóxicas como pesticidas y otros productos químicos. Si los empleas, utiliza los medios de protección adecuados.
Elimina el hábito de fumar y no te excedas con la cafeína. Aunque en algunos estudios se ha observado una discreta disminución de esta enfermedad en pacientes fumadores al evaluar el riesgo-beneficio de este dañino hábito, nos damos cuenta de que los daños que ocasiona son superiores, por lo que se desaconseja. Una cantidad moderada de café es bien tolerada.
Rodéate de familiares y amigos. Un entorno social agradable produce mejoras cognitivas importantes. Participar en actividades grupales y conversar sobre diversos temas mantiene activa la mente.
Mantén a raya las enfermedades
Existen enfermedades que, si están descompensadas, inciden negativamente en la salud cerebral, por lo que conviene mantenerlas a raya; entre estas se encuentran: la hipertensión arterial, la diabetes, las dislipidemias y la obesidad.
La utilización de suplementos como omega-3, antioxidantes, vitamina D y coenzima Q10 aún no ha sido concluyente, por lo que la recomendación es utilizarlos solo bajo prescripción médica.
Importancia del diagnóstico precoz
En la actualidad, cuando se diagnostica la enfermedad de Parkinson, es porque los síntomas son evidentes y, en ese momento, ya se han perdido alrededor del 60% de las neuronas que producen la dopamina, por lo que es un momento tardío para su prevención.
Es conocido que los cambios cerebrales en una persona con enfermedad de Parkinson comienzan desde muchos años antes; científicos aseguran que estos pueden aparecer hasta 20 años antes del diagnóstico.
No existe una prueba única para confirmar la enfermedad de Parkinson. El diagnóstico se basa en la historia clínica, examen neurológico y, a veces, pruebas complementarias para descartar otras condiciones.
No obstante, se está extendiendo cada día el uso de biomarcadores de dopamina que ayudan al diagnóstico precoz.
Ahora la tarea se centra en encontrar ese momento en que los síntomas son menos evidentes para que, con un diagnóstico y tratamiento temprano, se logre frenar o alargar el momento del debut.
Referencias Bibliográficas
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