Llamamos menopausia al cese de las funciones hormonales y reproductivas de la mujer. Nos referimos a ella cuando permanece sin menstruar un mínimo de 12 meses consecutivos.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayoría de las mujeres llegan a la menopausia entre los 45 y 55 años de edad. Sin embargo desde algunos años antes (alrededor de los 35 años) comienza un proceso de disminución progresiva en la producción de hormonas a nivel del ovario.
Este periodo se llama Perimenopausia y generalmente pasa desapercibido, pero pueden aparecer alteraciones del ciclo menstrual como aumento o disminución de los días entre un ciclo y otro con escaso o intenso sangramiento. Usualmente va acompañado de sofocos, cambios de humor e insomnio.

Si tenemos en cuenta la esperanza de vida actual de la mujer y la edad en que comienzan los primeros síntomas de la menopausia nos damos cuenta de que las féminas pasan aproximadamente 1/3 de su vida en esta etapa. De ahí la importancia de un adecuado entendimiento de todo lo que ocurre en esta nueva etapa de la vida.
Cuando la menopausia aparece antes de los 45 años se clasifica como “Temprana” y si es antes de los 40 años entonces hablamos de Menopausia “Prematura”.
Otro tipo de menopausia es la quirúrgica cuando por razones médicas se extirpan los ovarios y el útero, proceder conocido como histerectomía.
Los síntomas más frecuentes son…
Los síntomas de la menopausia son individuales pero entre los más frecuentes tenemos: sofocos, insomnio, caída del cabello, disminución del deseo sexual, sequedad de la piel, aumento de peso con disposición centrípeta de la grasa y cambios de humor entre otros.
¿Qué peligro implica el desconocimiento sobre la menopausia?
Ya desde la Perimenopausia comienzan a descender los niveles de la principal hormona sexual femenina, el estradiol, y con ello va disminuyendo la protección cardiovascular y ósea que antes brindaba. Incrementándose de esta forma el riesgo de enfermedades cardiovasculares, Cerebrovasculares y de osteoporosis.
Esta disminución del estradiol causa incremento del colesterol LDL, comúnmente llamado colesterol malo y disminución del colesterol HDL o colesterol bueno. También tiende a elevarse la tensión arterial por calcificación de los principales vasos sanguíneos.
En esta etapa ocurre una redistribución centrípeta de la grasa corporal, es decir la grasa disminuye en las extremidades y los glúteos localizándose ahora alrededor del abdomen. Esto incrementa la resistencia a la insulina lo que puede dar lugar a la aparición de la diabetes tipo 2.
Según La Fundación Británica del Corazón, las enfermedades cardiovasculares ocupan la primera causa de muerte en la post menopausia mundialmente.
El estradiol, que se comportaba como el principal estimulante para la entrada del calcio a los huesos y mantenerlos fuertes, ahora, al estar disminuido incrementa la instauración de la osteoporosis con el consiguiente riesgo de fracturas.
Varios estudios muestran el incremento de las enfermedades respiratorias (EPOC) en esta etapa, más frecuente en la Menopausia Prematura.
También aumenta el riesgo de ansiedad y depresión.
¿Qué hacer para disminuir los riesgos?
La primera línea de tratamiento descansa en los cambios en el estilo de vida.
Se hace necesario incrementar las actividades de autocuidado como el chequeo frecuente de las mamas, de la tensión arterial, de la glucemia (azúcar en sangre) del colesterol y los triglicéridos.
Incrementar la actividad física, dejar de fumar, evitar el alcohol, mantenerse dentro de los límites de un peso corporal adecuado y una alimentación saludable son las acciones prioritarias en esta etapa de la vida. Alejarse del estrés o comenzar a practicar Yoga o Taichí es la esencia para mantener la salud en este periodo.

De ser necesario el médico determinará si necesita sustitución hormonal, también llamada Terapia Hormonal de Reemplazo. Esto se utiliza en casos de menopausia prematura o temprana siempre que no existan contraindicaciones médicas.
Otra opción muy utilizada son los fitoestrógenos.
Son compuestos naturales que se encuentran en ciertas plantas y que tienen una estructura química similar a la del estrógeno. Pueden imitar o modular la acción de esta hormona en el cuerpo, lo que les permite influir en muchos procesos biológicos, incluyendo la menopausia.

Los fitoestrógenos se clasifican principalmente en dos grupos:
1. Isoflavonas: Se encuentran en alimentos como la soja, el tofu y el tempeh. Son conocidos por su capacidad para aliviar síntomas de la menopausia, como los sofocos.
2. Lignanos: Presentes en semillas de lino, granos y algunas frutas y verduras. También se ha sugerido que pueden tener efectos beneficiosos en la salud cardiovascular y en la prevención de ciertos tipos de cáncer.
El consumo de fitoestrógenos se ha relacionado con varios beneficios para la salud, como la reducción del riesgo de enfermedades cardíacas y la mejora de la salud ósea. Sin embargo, su efecto puede variar según la persona y la cantidad consumida.
Conclusiones
En la etapa de la menopausia disminuyen las funciones hormonales del ovario, dentro de dichas hormonas, el estradiol como representante del estrógeno desempeña un papel fundamental.
La protección que antes brindaba al corazón, al cerebro, a los huesos, contra la aparición de algunas enfermedades metabólicas y hasta contra algunos tipos de cáncer desaparece en esta etapa de la vida, que puede representar hasta un tercio de los años que viven las mujeres.
Es de vital importancia conocer los riesgos a que están expuestas las féminas durante esta nueva etapa de la vida. Con ello se podrán implementar hábitos saludables que minimicen el impacto que se deriva de la disminución hormonal ovárica.
Referencias Bibliográficas
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