16/04/2024

¿Te mareas al levantarte de la cama o de una silla, o en ambientes muy calurosos? Podrías tener hipotensión ortostática o postural, una bajada brusca de tensión. Conoce sus posibles causas y qué puedes hacer para evitarlo.

Cuando nos ponemos de pie después de haber estado un rato sentados en el sofá o tumbados en la cama, especialmente si lo hacemos de manera brusca, podemos sentir un ligero mareo o aturdimiento que podría deberse a la hipotensión ortostática o postural, una brusca  bajada de la tensión arterial. La mayoría de las personas han experimentado esta sensación alguna vez en su vida, pero si se repite con frecuencia podría indicar algún problema de salud.

Qué es la hipotensión ortostática

La hipotensión ortostática se define como una disminución de la tensión arterial (TA) sistólica de más de 20 mm de Hg, o de la TA diastólica de más de 10 mm Hg, en los primeros tres minutos tras incorporarse con respecto a los valores registrados en decúbito supino (tumbado boca arriba).

Cuando se produce de forma ocasional y se puede atribuir a motivos como la deshidratación, o a haber permanecido sentado o tumbado durante mucho tiempo, no suele tener importancia, pero la hipotensión ortostática crónica puede ser un signo de alarma. Te explicamos sus principales causas y síntomas, cómo puedes prevenir la aparición de estos mareos y en qué casos es necesario consultar a un médico.

Causas y síntomas de la hipotensión ortostática

Cuando nos ponemos de pie la sangre se acumula en las piernas y el abdomen a consecuencia de la gravedad, y al haber menos sangre circulando hacia el corazón se reduce la presión arterial. Algunas condiciones hacen más difícil que el organismo pueda contrarrestar la presión arterial baja y es entonces cuando se produce la hipotensión ortostática. Entre las afecciones que la provocan se encuentran:

  • Deshidratación. Una deshidratación leve debida a una ingesta insuficiente de líquidos, tener diarrea, vómitos o fiebre, o a una intensa sudoración por el calor o por haber realizado una actividad física extenuante, tiene el efecto de disminuir el volumen sanguíneo y puede desencadenar síntomas de hipotensión ortostática como mareo, debilidad o agotamiento.
  • Patologías del sistema nervioso autónomo como la atrofia multisistémica, la enfermedad de Parkinson, la amiloidosis o la demencia con cuerpos de Lewy entre otras, pueden afectar a la regulación de la presión arterial.
  • Problemas del corazón como la bradicardia (frecuencia cardíaca muy baja) o la insuficiencia cardíaca dificultan que la sangre sea bombeada con la suficiente rapidez cuando el paciente está de pie.
  • Trastornos endocrinos, como alteraciones de la tiroides, la hipoglucemia (bajos niveles de azúcar en sangre), o la insuficiencia suprarrenal (enfermedad de Addison) pueden deteriorar los nervios encargados de enviar señales para regular la presión arterial.

La causa más frecuente de la hipotensión ortostática es farmacológica. Es decir, pacientes con pluripatología que combinan diferentes fármacos antihipertensivos con antidepresivos, o varones de edad avanzada que toman fármacos alfa-bloqueantes para el tratamiento de la hipertrofia de próstata.

La sintomatología puede variar, pero los síntomas más frecuentes pueden ser:

  • Sensación de vaciamiento de la cabeza, embotamiento.
  • Visión borrosa, hasta la pérdida de visión, o visión en túnel.
  • Acúfenos (pitidos en los oídos), hasta la pérdida completa de audición de forma transitoria.
  • Palpitaciones.
  • Sudoración profusa.
  • Náuseas o vómitos.
  • Sensación de frío.
  • Dolor cervical.
  • Cefalea.
  • Pérdida de fuerza.
  • Síncope, ocasionalmente puede desencadenar un síncope (pérdida transitoria de la conciencia), que es la manifestación clínica mas aparatosa de la hipotensión ortostática.

Todos estos síntomas ocurren habitualmente en bipedestación, con menor frecuencia en sedestación, y desaparecen en decúbito.

Factores que predisponen a marearse al levantarse.

Existen también una serie de factores de riesgo que hacen que una persona sea más propensa a presentar hipotensión ortostática, como:

  • La edad. Las personas mayores de 65 años tienen más probabilidades de sufrir esta afección porque el proceso de envejecimiento afecta a células que regulan la presión arterial y al corazón, que tiene más dificultades para compensar las bajadas de tensión arterial.
  • Ambientes calurosos, que favorecen el exceso de sudoración y la deshidratación.
  • Consumo de determinados fármacos (antihipertensivos, antidepresivos, relajantes musculares…).
  • Ingesta de alcohol.
  • Reposo en cama.
  • Embarazo. Durante la gestación suele bajar la presión arterial.
  • Personas altas y delgadas. as personas altas y delgadas, por la longitud de la columna hidrostática vascular, podrían sufrir más y en mayor grado la hipotensión ortostática, siempre en el contexto de una patología autonómica o de causa farmacológica.

Cómo se trata y se previene la hipotensión ortostática.

La hipertensión ortostática, incluso aunque no esté asociada a una enfermedad puede tener consecuencias indeseadas como caídas, por lo que no se debe ignorar si se experimenta más de un episodio en poco tiempo.

El tratamiento de la hipotensión ortostática o postural varía en función de su origen; por lo tanto, es un tratamiento individualizado. Si se trata de una causa farmacológica, se deben tomar medidas para modificar el tratamiento hasta conseguir un equilibrio entre los efectos deseados y los adversos.

Si la causa de este tipo de mareos repentinos está relacionada con haber permanecido mucho tiempo en cama se recomienda rehabilitación y las siguientes medidas no farmacológicas:

  • En función de la gravedad de la hipotensión, se recomiendan medias de compresión en miembros inferiores hasta el abdomen si el paciente tiene previsto estar de pie durante un tiempo prolongado.
  • Evitar las duchas calientes o los ambientes con mucho calor.
  • Realizar ejercicio aeróbico (por ejemplo, bici estática sobre plano inclinado).
  • De forma transitoria se puede usar terapia corta con midodrina 5 mg.

Cómo evitar marearse a levantarse.

Además, para prevenir la hipotensión arterial se deben evitar los factores de riesgo que favorecen su aparición, manteniéndonos correctamente hidratados, sin exponernos a ambientes muy calurosos, incorporándonos de manera lenta y pausada y no tomando ni alcohol ni comidas muy copiosas.

Una investigación reciente que aparece en Heart Rhythm demostró dos técnicas sencillas para evitar estos desagradables mareos al levantarnos de forma repentina. Así, descubrieron que tanto la preactivación de los músculos de la parte inferior del cuerpo (muslos) a través de levantamientos de rodilla repetidos antes de pararse (PREACT) como la tensión de los músculos de la parte inferior del cuerpo (muslos y glúteos) a través del cruce de piernas y la tensión inmediatamente después de ponerse de pie (TENSE) mejoran efectivamente la caída de la presión arterial. Esto condujo a una reducción de los síntomas al ponerse de pie. Descubrieron que la maniobra PREACT lograba esto aumentando el gasto cardíaco, mientras que la maniobra TENSE lo lograba aumentando el volumen sistólico.

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