27/05/2024
deterioro cognitivo

Con el pasar de los años el cerebro, como el resto de los órganos se ve afectado disminuyendo sus funciones. De esta forma es normal que comiencen a disminuir aspectos como la capacidad de concentración, aprendizaje, memoria y toma de decisiones entre otros. Esto es lo que se conoce como deterioro cognitivo.

Esta capacidad de razonar, tomar decisiones en base a un análisis previo, hablar o simplemente bailar es lo que nos diferencia de las demás especies de animales. No precisamente por el tamaño de nuestro cerebro sino por la capacidad y la cantidad de conexiones neuronales que somos capaces de formar.

El cerebro humano, ese entramado de conexiones nerviosas, posee más de mil millones de neuronas. Cada una de ellas puede tener entre 5000 y 500 000 conexiones o sinapsis con otras neuronas. Esto forma redes neuronales increíbles que son las responsables de los recuerdos, las emociones y análisis. Algunos estudios aseguran que cada segundo se forma alrededor de 700 conexiones.

Las conexiones se refuerzan o se debilitan.

Estas conexiones se reforzarán o se irán perdiendo en la medida que usemos la información que la ha formado. Así que entre más trabajo intelectual hagamos, socialicemos, oigamos música o leamos, mejor salud mental tendremos.

A medida que estas actividades intelectuales disminuyan nos exponemos de forma creciente a padecer enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer y el Parkinson por solo poner dos ejemplos de las más frecuentes.

Para minimizar el deterioro cognitivo es necesario estimular continuamente sus funciones, fortaleciendo así las conexiones neuronales.

Algunas de las formas de detener el deterioro cognitivo.

  • Realizar ejercicios físicos como caminar, bailar, montar bicicleta es muy beneficioso ya que aumente el riego sanguíneo cerebral aportando nutrientes, oxígeno y estimulando la aparición de nuevas neuronas
  • Leer de forma frecuente: La lectura activa varias áreas del cerebro, incluyendo aquellas asociadas con la comprensión del lenguaje, la memoria, la atención y la resolución de problemas. Leyendo estimulamos estas áreas y ayudamos a mantener activas las funciones cognitivas.
  • Socializar con amigos y familiares brinda grandes beneficios. Esto tiene un impacto positivo en la salud cognitiva y potencialmente en la prevención del deterioro cognitivo. El contacto social implica la comunicación, el procesamiento del lenguaje, la interpretación de gestos y expresiones faciales, entre otros aspectos, que ejercitan y estimulan varias áreas del cerebro.
  • Juegos de mesa que permita tomar decisiones. Estudios han demostrado que estos juegos tienen un impacto positivo en la capacidad cognitiva. Además, ayudan a ejercitar habilidades como la concentración, la resolución de problemas, la memoria y la fluidez verbal.
  • Tocar algún instrumento musical. La práctica musical y la escucha activa de la música previenen el deterioro de la memoria de trabajo, favorecen la plasticidad cerebral y la reserva cognitiva. Tocar un instrumento musical o cantar son actividades que estimulan diversas zonas cerebrales, promoviendo la concentración, la coordinación motora y la memoria.
  • Aprender idioma. Aprender un idioma implica memorizar vocabulario, reglas gramaticales y patrones lingüísticos, lo que tiene beneficios para la memoria a corto y largo plazo.
  • Realizar manualidades. La realización de manualidades implica el uso de habilidades cognitivas como la planificación, la atención, la percepción visual, la resolución de problemas y la coordinación motora fina, lo que ejercita y estimula diferentes áreas del cerebro.
  • Eliminar hábitos tóxicos como el alcohol y el tabaquismo los cuales generan daño vascular. En el caso del alcohol, su consumo en exceso contribuye a un aumento en la presión arterial, lo que a su vez ejerce presión adicional sobre las paredes de los vasos sanguíneos.

Además, el consumo excesivo de alcohol lleva a niveles elevados de ciertos lípidos en sangre, lo que aumenta el riesgo de formación de placas de ateroma en las arterias, un proceso conocido como aterosclerosis.

En cuanto al tabaco, los componentes tóxicos del humo causan daño directo a la capa interna de los vasos sanguíneos, lo que contribuye a la formación de depósitos grasos y a la inflamación crónica en las paredes arteriales. Esta combinación de factores conduce a un estrechamiento de los vasos sanguíneos, un aumento de la coagulación sanguínea y un mayor riesgo de formación de coágulos

  • Mantener un peso adecuado. La obesidad se asocia con niveles elevados de moléculas inflamatorias en todo el cuerpo, lo que tiene efectos adversos sobre el cerebro y contribuye al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas.
  • Dormir las horas necesarias. Durante el sueño, especialmente durante las etapas de sueño profundo y REM, se consolida la memoria y se procesan las experiencias del día. La falta de sueño afecta negativamente la memoria a corto plazo y a largo plazo, lo que contribuye al deterioro cognitivo.

A modo de resumen podemos decir que estas estrategias ayudan a mantener la salud cerebral a lo largo de la vida y potencialmente reducir el riesgo de ciertas condiciones como la demencia. Es importante recordar que llevar un estilo de vida saludable y estar atento a la salud cerebral es beneficioso no solo para la cognición, sino también para la calidad de vida en general.

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